Testimonio:
  Miguel Farías Cordero

 

"Testimonios de sobrevivientes del GAP."

Soy Miguel Farías Cordero, Comunicador Social, sin trabajo, desde Diciembre del 2003 después que un grupo de personas de la concertación en la que se incluye un militante Socialista, confabularon siniestramente para que se me quitara la fuente laboral, de subsistencia familiar, lo anterior consta en numerosos documentos comunicados de solidaridad del exterior y testigos que declaran en juicio en curso, con el número 999 estoy registrado en la oficina de cesantes de la Municipalidad de Villa Alemana.

Retornado político, exonerado político reconocido por el Gobierno sin beneficio por que me faltarían años de previsión.

Detenido en la comisaría de la Estrella en Pudahuel en Septiembre del “73, esperando alguna consideración del gobierno de turno, dirigente social, Consejero Latinoamericano y encargado de comunicaciones de un movimiento social ecuménico MUR – AL. Fundador de la Red de comunicación “Para el Desarrollo Humano y Local” ARCCO – CHILE – AL –E.

Docente y formador de comunicadores populares en Chile, Argentina y Paraguay.

Productor y conductor de programas radiales: ¡ Desde las Estrellas! Red de Salud. Salud con Todos, ¡La Batuta de la Gente! Alma Latina, Creador del movimiento de Radios Experimentales Locales Comunitarias RELCOS. Consultor en Angola, luchador incansable, atacado por corruptos y traidores, poeta Anónimo.

 

RECORDANDO LOS HECHOS:

 

El 6 de Septiembre había cumplido recién 18 años de edad ese día lo pase haciendo guardia en Cañaveral, también conocida como la casa de la Payita o casa de descanso del presidente, después de tantos años la mente registra esos momentos y aquí solo donde me encuentro brotan algunas lágrimas de emoción.

Este día hacía calor y me tocó en la tarde después de almuerzo en la puerta bordeando el cerro, por razones de seguridad era Eugenio, no se si era uno de los mas jóvenes pero era un alumno activo en la escuela de formación de futuros escoltas aún cuando lo que me interesaba era el trabajo anónimo de investigación siempre adelantándose de los grupos CI ( contra inteligencia).

Mi sueño era aprender, hacer carrera y servir para cuidar al presidente u otras autoridades del Gobierno Popular, pero también preparar a líderes sociales que se pudieran cuidar y defender de la derecha reaccionaria y grupos altamente peligrosos como los de Patria y Libertad.

Recuerdo que al poco tiempo del gobierno de la UP, logre un trabajo de auxiliar en el 7º piso del ministerio de hacienda, impuestos internos, desde allí salí en comisión de servicio para mi cometido siendo uno de los oficiales del GAP, el Huaso mi contacto y padrino.

Un jueves fui citado por el Huaso al frente de la moneda, entre con el al palacio, subimos unas escaleras y me invito a tomar helado en la cocina, esto hasta que llego la camioneta que venía una vez a la semana a buscar verduras y otros alimentos para el personal de Cañaveral.

Ya en Cañaveral, se nos asignó habitación y camarote dónde dormir, integrarme a las labores de estudio y los turnos de guardia.

Cada ves que el Huaso como oficial del GAP se encontraba conmigo en Cañaveral y el presidente estaba en reuniones sacaba unos helados exquisitos que venían de regalo de Cuba y su envase eran cocos naturales. Por supuesto que lo disfrute absolutamente y los seguiría saboreando en el Copelia de la Habana.

Nunca más supe de este gran amigo y compañero, me llegaron muchos rumores de su muerte igual que la de Bruno, otro oficial importante del GAP. El último sábado antes del martes 11 de Septiembre ocurrieron muchas reuniones y diferentes dirigentes Políticos, Ministros, y partidos acudieron al lugar, el ambiente era de preocupación. Ese fin de semana uno de los oficiales nos llamo y nos concentramos en la sala de cine del lugar, Allende jugaba en una mesa de billar, estando todos se dirigió a nosotros dándonos una panorámica de la situación política del país, sentí que el Presidente tenía muy claro lo que en horas posteriores ocurriría.

Nos pidió que regresáramos a nuestras casas a nuestras organizaciones sociales a nuestras poblaciones y desde allí apoyáramos, quedábamos en plena libertad y nos dio las gracias.

Mi mente no registra después de aquello a nadie que se fuera a sus casas, todos seguimos en el lugar hasta el mismo día del golpe militar. Ya era jefe de la segunda escuadra de guarnición de Cañaveral y en la madrugada del 11 de Septiembre me toco guardia, me llamó uno de los oficiales de turno y me pidió despertar a mis compañeros, que dejaran todos sus efectos personales en las piezas y se dispusieran a bajar a Tomás Moro.

En un principio pensé que se trataría de un ejercicio como ocurría en otras ocasiones, reunidos nos formamos en uno de los patios dónde el oficial nos cuenta que el Presidente Allende con su escolta va hacia la Moneda, la situación esta delicada y debemos bajar preparados con nuestro armamento a la casa del presidente, cada uno con su fusil AKA y tres cargadores llenos nos dirigimos al destino.

Al llegar nos formamos y se nos comunicó que la Marina tenía tomado el puerto de Valparaíso, esperaríamos instrucciones de la Moneda, un grupo sale tengo entendido al palacio, mi escuadra toma puestos de guardia y de combate, a mí me tocó en uno de los techos.

En uno de los ejercicios y reuniones en Tomás Moro, se nos dijo que ni Tomás Moro ni la Moneda eran recintos preparados para un ataque militar, pero nuestra misión era resistir lo más posible mientras grupos supuestamente organizados operaban con apoyo popular en distintos lugares de Santiago y el País, convencido de ello me quede y asumí ser protagonista en un contexto Histórico, como un joven chileno orgulloso de estar allí.

No ocurrió tal organización en otras partes y el encargado militar del PS un Doctor, estaba asilado en la embajada Argentina.

La noche del 11 de Septiembre fue muy helado, estaba nublado, un día gris que nunca me gustaron, en mi puesto fui visitado por una compañera del GAP entregándonos cajetillas de cigarros, desde la altura mire alrededor y vi todo verde, bonito y fue cuando una idea me invadió muy extraña, “que pena que voy a morir de un balazo en la cabeza” ¿qué va a pasar? Alcance ver militares de infantería tomando posiciones a pocas cuadras.

De repente aparecieron helicópteros astillados, que después de un reconocimiento en círculo sobre Tomás Moro empezaron su ataque, calculo que serían ametralladoras punto 30 o 50, el ruido fue terrible ya que cada uno de nosotros desde su puesto, respondió al fuego apuntando a los aparatos.

No había tiempo para pensar solo disparar, se unen al ataque los aviones que de norte a sur y viceversa pasaban disparando para después lanzar bombas de fragmentación.

Nunca imaginé algo así, que ocurriera de verdad solo lo había visto en películas de la segunda guerra mundial y un documental de la invasión a Playa Giron en Cuba, no recuerdo que nos prepararon para el combate con un ejercito y mucho menos con helicópteros y aviones modernos para la época, yo quería ser de los grupos CI (contra inteligencia).

En un momento todo se detuvo, fue como un alto en el combate me di cuenta que era un blanco seguro y tenia que tomar una posición abajo al igual que en las películas un nuevo ataque con bombas y me tire debajo de una ambulancia, la impresión me choqueo, en el patio a no mas de 20 metros una especie de cráter, seguí hacia el comedor donde había dejado un poncho, al parecer una bomba destruyó el techo, el poncho era un montón de tela rota, otra cayó cerca de la enfermería y me pilló cerca de la puerta, con la explosión sentí una masa de aire caliente que me empujó con fuerza al interior de la enfermería me tropecé con unos tubos verdes y plomos, con los años aprendí que eran cañones de 75 milímetros, creo sinceramente que fue una lástima que se perdieran y no supiera usarlos.

Vi vehículos saliendo se que en uno de ellos salió la señora Tencha, también en otro llegó gente del regional cordillera también vi cuando un grupo de trabajadores llego a reforzarnos no se de sus nombres ni de donde venían. En pleno combate estas personas fueron repartidas a reforzar puntos de combate, se les paso un AKA con cargadores y recuerdo muy bien como en una esquina del lado norte un compañero iba indicando como poner cargador apuntar posición de tiro tiro, tiro o ráfaga, ráfagas cortas, disparar, no sé que paso con ellos.

Se cargó una camioneta con armamento para que saliera, unos combatientes le dieron a un helicóptero el que se fue alejando, ya eran mas de las 13 horas, me reuní con un compañero de mi grupo, al mirar hacia el sector del convento vi un par de compañeros en el techo y en el momento que los aviones venían en picada al pasar por Tomás Moro la parte mas baja, sentí que al menos uno de los aviones fue impactado como que el vidrio del piloto, salto y se alejó nunca supe que paso con ese aparato, esto me indica que hay muchos aspectos de la historia no conocidos. Salí de Tomás Moro por una escuela del lado sur acompañado de compañero de de escuadra, una de las cosas curiosas es que por varias cuadras caminó a nuestro lado el perro del Presidente, conocido en la prensa por una caída de Allende mientras jugaba con el.

No había micros, sin hablar con la vista íbamos reconociendo compañeros que en diferentes direcciones salíamos del lugar, en dos oportunidades fuimos controlados, primero por soldados del ejercito con un pañuelo naranja, después por la aviación, muy agotados y parapetándonos en edificios logramos rodear Santiago, llegar a Maipú y cruzar por unos campos hoy poblados a Barrancas hoy Pudahuel.

Al llegar a casa de mis padres ya estaban acostados, serían como las 10 de la noche fue una gran sorpresa para ellos y mi hermana ya que tenían la seguridad que había muerto.

Era para no creerlo más cuando hay un bando de la Junta Militar repetido por radio que indica que Tomás Moro fue atacado con toda la fuerza por nuestra resistencia.

A pesar de los riesgos esa noche dormimos en casa no teníamos a dónde ir, la ropa quedo en bolsos y maletas en Cañaveral, mi madre salia a conseguir ropa para cambiarme y antes de despertar quemo la camisa militar, cinto y botas, no entiendo a los milicos que nos controlaron no se dieron cuenta de ello ya que también se dijo por la radio y la TV que al que pillaran con ropa o armamento militar lo fusilarían en el acto.

Por la mañana unos compañeros del MIR, nos sacaron a otras poblaciones y a distintas casas de resguardo, me llegó la noticia que a un compañero del GAP había sido detenido por el campamento Che Guevara y lo habrían matado.

Como tres días después, me entero que una patrulla del ejercito me buscó por el pasaje llevándose a otro Miguel equivocadamente y lo que no puedo dejar de testimoniar es lo siguiente; Ricardo Quiroz Farías, era el hermano menor de mi padre, o sea tío mío yo tenía mucha simpatía con él y fue padrino de confirmación, este personaje se formó como militar en la escuela de suboficiales de San Bernardo, era destacado en sus materias y fue preparado varias veces en el canal de Panamá, en muchas ocasiones que visité su casa en una población cerca del regimiento, sacó del entretecho fotos ampliadas en blanco y negro tirándose de helicópteros, y paracaídas entre otras cosas. Cuando desaparecí a resguardo según indagación entre familiares, me buscó para detenerme y contó que participó en el asalto a la Moneda.

En el exilio conocí algunos soldados democráticos que lo conocían y fueron torturados por él y lo indicaron como el perro Quiroz.

El dicho popular que dice que “todo se paga en la vida” se cumplió: La Tía Frésia, su esposa se dio un tiro con una de sus armas, sus dos hijos, primos míos la Nena y el Alex se alejaron del y aún cuando empezó una nueva relación y puso negocios, no le fue bien y terminó alcoholizado y murió hace poco. La última vez que lo vi, fue en el funeral de mi viejo, solo en un rincón llorando, solo lo miré con indiferencia.

Lo único qué busco con estas líneas es aportar con un granito de arena para reconstruir la historia y brindar un homenaje al huaso oficial del GAP, al compañero Bruno y a muchos combatientes anónimos que su historia aún no ha sido contada o escuchada.

 

Miguel Farías Cordero

 

Orgullosamente ex servidor del Presidente Dr. Salvador Allende, Presidente Constitucional de Chile y ex combatiente de Tomás Moro la Casa del Presidente.